Por Luciana Boglioli
BUENOS AIRES. La edición 2026 de Energyear Argentina, celebrada el 16 y 17 de septiembre en el Faena Art Center, dejó un mensaje recurrente: el debate energético del país ha dado un salto de madurez. La conversación ya no gira en torno a la existencia de recursos naturales excepcionales o al acceso a la tecnología, sino a la capacidad del sistema para absorber, financiar y ejecutar proyectos de manera coordinada.
El evento comenzó con una mirada macro sobre el impacto del desarrollo energético en el territorio. Durante la apertura, el gobernador de la provincia de Neuquén, Rolando Figueroa, vinculó la expansión energética y gasífera con el desafío de garantizar infraestructura, sostenibilidad ambiental e impacto social directo en las comunidades.
“No hay un proyecto económico que termine siendo rentable si no trabajamos en la sustentabilidad social y no cuidamos el ambiente”, afirmó Figueroa, subrayando que la rentabilidad de un activo energético no puede aislarse del entorno económico y social en el que opera.
Esa premisa definió el tono de las dos jornadas: capturar el valor del potencial argentino exige que los sistemas que lo rodean -redes de transporte, marcos normativos, estructuras de financiamiento y capital humano- evolucionen al mismo ritmo.
Panel de Líderes: Previsibilidad y reglas para atraer USD 10.000 millones
El Panel de Líderes, moderado por el periodista Eduardo Feinmann, reunió a María Tettamanti (Secretaria de Energía de la Nación), Maximiliano Westen (YPF), Martín Genesio (Presidente y CEO de AES Argentina), Bernardo Andrews (CEO de Genneia) y Alejandro Quiroga (Country Manager de ENEL Argentina).
El debate abordó la pregunta de qué se necesita para que ingresen otros USD 10.000 millones al sector. Frente a esto, los ejecutivos y la autoridad regulatoria coincidieron en un eje central: la previsibilidad.
“Se necesitan normas claras que den previsibilidad a las inversiones, certeza para los proyectos y una reducción de la incertidumbre para las empresas”, sostuvo María Tettamanti. La Secretaria de Energía defendió la necesidad de señales de precios reales, competencia en el mercado mayorista y un esquema de expansión de transporte de alta tensión donde los beneficiarios contribuyan al financiamiento.
Por su parte, Martín Genesio remarcó que la confianza inversora se construye con el tiempo y que reducir el riesgo es la única vía para acceder a financiamiento a gran escala. En esa misma línea, Bernardo Andrews enfatizó la importancia de la visibilidad de ingresos a largo plazo (PPA) para activos con vidas útiles de 20 a 30 años, advirtiendo que la falta de claridad en la "última milla" de contratación ralentiza el despliegue de capital.
Ruben Turienzo, de Pampa Energia, Juan Manuel Roldan y Luciana Boglioli de FIDgate
Almacenamiento BESS y AlmaSADI: La transición de la subasta a la ejecución
El almacenamiento fue el gran protagonista técnico. La licitación AlmaSADI adjudicó 700,5 MW distribuidos en 20 proyectos (entre firmas como Genneia, DQD Energy, 360 Energy, Aluar e Intermepro), tras recibir ofertas por 8.338 MW. Si bien el volumen confirmó el enorme interés del sector privado, el análisis dejó claro que la subasta fue solo el comienzo de una exigente prueba de ejecución.
En el panel dedicado a la infraestructura estratégicas de BESS -moderado por Marcelo Álvarez (Presidente de CADER)-, Juan Pablo Alagia (Gerente de Desarrollo de Proyectos y Tecnología de 360 Energy) explicó que el almacenamiento es un paso inevitable para la expansión renovable, capaz de aliviar nodos congestionados, aunque advirtió que no sustituye la necesidad de obras de red estructurales.
Por su parte, Federico Garín (CEO de Solar DQD) destacó la velocidad de despliegue de los sistemas BESS (con metas de operación de 9 meses) en comparación con las obras de transmisión tradicionales (que pueden demorar entre 5 y 10 años). Sin embargo, advirtió que esa rapidez de ingeniería contrasta con la complejidad financiera:
“Lo que funcionó hasta hace unos años, hoy hay que buscarle la vuelta”, sintetizó Alagia, haciendo referencia a que los desarrolladores deben encontrar eficiencias en toda la cadena de valor (logística, aranceles aduaneros, garantías y estructuración) y no solo en el coste del equipamiento.
